re-cambios

Sabes esa sensación de libertad que tienen los pájaros al verse libres, volando a cualquier lugar, desde cualquier sitio, sin ataduras, sin explicaciones y sin más compromisos que el de mantener la vida. Así nos gustaría sentirnos a todos, seguramente no lo consigamos nunca pero debería de ser una de nuestras metas en la vida.

La verdad es que yo no me puedo quejar, la vida me sonríe, hace dos años me tocó la lotería de navidad, dos decimos del segundo premio que me solucionó la vida. Antes me dedicaba a la reparación de motos, tenía un pequeño taller en el que dispensábamos piezas y mano de obra a muy buen precio, nuestro distribuidor era www.re-cambios.com y trabajábamos mi socio y yo. Los dos fuimos afortunados con el premio por lo que decidimos cerrar el negocio por un tiempo y dedicarnos a hacer otras cosas.

Primero pagamos todas las deudas que no eran pocas, cada uno puso una cantidad y compramos el local donde teníamos el taller ya que antes estábamos de alquiler, pagué mi casa y la de mis padres y después viajamos, viajamos mucho. Hemos estado tres meses de un lugar a otro, viviendo a cuerpo de rey.  Ya estamos de vuelta, hemos hecho una inversión para que el dinero se mueva y con lo que queda hemos abierto un plan de ahorro para mi hija, para cuando tenga que estudiar, ahora es pequeña todavía.

De vuelta a la realidad ya estoy aburrido de estar en casa, aunque siempre tengo cosas que hacer, ya me pica el gusanillo del taller, del trabajo, de las motos, de la gente. Ese mundo del que no me quiero separar por nada del mundo, más que mi trabajo es un placer para mí, me encanta estar allí. Mi socio no ha vuelto todavía, él ha hecho lo mismo, se ha dedicado a viajar con su familia y ahora han encargado un nuevo miembro, sería de la emoción de los viajes. Cuando el vuelva seguro que piensa lo mismo y rápidamente vuelve a unirse al taller y a mancharse las manos de aceite. Aunque no nos haga falta el dinero, aunque no tuviéramos necesidad de trabajar nunca más, no sabríamos que hacer todo el día, acabaríamos locos de atar si no estuviéramos en contacto con las motos y con todo lo que las rodea. Ya de vuelta a en el trabajo, en la vida.