Cuando hablamos de las estufas de leña nos estamos refiriendo a las más antiguas que existen, ya que fue la primera forma de calefacción que tuvo el hombre.

Sin embargo, hace siglos que hemos estado refinando su forma y uso hasta llegar a la actualidad. Por eso a continuación vamos a hablarte de los dos tipos de estufas de leña para que seas tú quién escoja cuál comprar.

¡Empecemos!

Tipos de estufa de leña ¿cuál escoger?

Las estufas de acero.

La principal ventaja de esta clase de estufa de leña es que es de las más ligeras y económicas que existe, por lo menos en comparación al hierro fundido.

Además, calientan mucho más rápido y su calor de fundición se prolonga más en el tiempo. Lo mejor es que hay un tipo de estufa de leña que emplea un sistema de doble combustión.

Es decir, una vez se quema la leña, todas las partículas y gases que se obtienen por la quema son sometidos a una segunda combustión, lo que reduce todas las emisiones de gases invernaderos y te ahorra dinero.

Ahora, si necesitas que te hablemos en cuestión de números, debes saber que su eficiencia calorífica, es decir, de mantener una temperatura óptima es de hasta un 80% en los mejores modelos y de un 65% en los de baja gama.

Si esto no te convence debes saber que tiene otras ventajas: no necesita ninguna conexión, sólo un conducto o salida para el humo o sus gases.

Y viene en toda una variedad de modelos para tu hogar.

Las estufas de material refractario y de fundición.

De los dos tipos de estufas de leña es la elaborada con esta clase de materiales la que es más duradera y resistente. Prácticamente durará toda tu vida.

Eso sí, su tiempo de caldear o calentar la estancia en la que te encuentres será más lento, pero tiene una ventaja: durará muchísimo más tiempo que una estufa normal.

Lo mejor es que su material implica que podrás conseguirlas en todas las formas y tamaños, y su carga puede ser tanto lateral como frontal. Eso sí, deberás dejar entre 40 y 50 centímetros entre tu estufa y cualquier cosa que pueda servir de combustible.

Es decir: alfombras, paredes, cortinas o aislar térmicamente muros y suelo si estos se hubiesen hecho de madera.

¡Y hemos llegado al final! ¿qué te ha parecido? Y si estos tipos de estufas no te convencen, debes saber que siempre puedes recurrir a las estufas de pellets pequeñas ¡que son todo un boom en la actualidad!

briquettes-432098_640