resuntex

Creo que nunca somos conscientes de la gran labor que han hecho nuestros abuelos y padres con nosotros, la verdad es que llegamos a un punto en el que resultamos ser muy egoístas y donde solemos perder casi por completo la memoria. Que levante la mano a quien no le gusta disfrutar de una tarde de domingo con su madre o abuela contando historias de cuando uno era pequeño, recordándonos que nuca fuimos así sino que también fuimos bebés y necesitamos de sus cuidado diarios a cualquier hora del día o de la noche para crecer sanos y sobre todo felices. Lo que pasa que por desgracia el tiempo va pasando y ya no somos los bebés de los que nos hablan, si no que queremos tener un futuro, estudiar y trabajar en los mejores lugares y desde luego lo que no queremos son cargas de ningún tipo. Es aquí donde yo me pregunto, ¿realmente valoramos los cuidados y el amor incondicional que nos han dado nuestros padres y abuelos?, creo que la memoria nos falla e intentamos que en una parte pequeña de nuestro cerebro se quede y poder continuar con nuestra vida tranquila.

Sobre todo cuando creamos una familia, parece que la figura de los abuelos solo figuran como niñeros de turno, cuando los necesitamos para que cuiden de nuestros hijos porque queremos trabajar o salir al cine con nuestra pareja, después parece que estorban y como que no queremos tenerlos tan cerca. Prueba de ello son las enormes residencias que podemos encontrar por todo el país, sitios que vemos como de escape para pode quitárnoslos del medio cuanto antes, sobre todo cuando empiezan a estar enfermos y necesitan de cuidaos extras, ahí es donde nos escudamos en que es mejor que lo haga un profesional cualificado, porque nosotros no tenemos tiempo y queremos el mejor sitio para convencernos que por lo menos los cuidados van a ser los mejores. Un sitio donde utilicen las mejores marcas en cuanto a higiene se refiere, un sitio que cuenta con resuntex para toda su ropa de cama y donde se aseguran de tener el mejor tipo de empapador para que la cama siempre esté limpita. Una manera de tener la conciencia un poco tranquila a pesar de saber que no lo estamos haciendo bien y que desde luego no es el final que se merecen para nada.